Melrose Commons paradigma de Comunidad Sostenible

La fuerza de cualquier comunidad radica en su capacidad para proporcionar a sus residentes actuales y futuros una oportunidad y seguridad dentro de la misma.  El medio ambiente urbano, las infraestructuras, la densidad, social y la organización política proporciona la oportunidad de modelar un entorno sostenible.  Sin embargo, en la ciudad postmoderna se ha producido una pérdida de valor de las comunidades  agravada por la indiferencia de los habitantes de las comunidades urbanas en la formulación de los planes y escenarios de desarrollo. Este no es el caso de El Bronx que ha experimentado a lo largo de la historia la alienación por parte de los poderes públicos, por lo que se ha visto obligado a formar una comunidad participativa que aborda de forma colectiva los problemas relacionados con la revitalización del Bronx.

Un gobierno por sí solo no puede ser responsable de determinar el destino de su pueblo mediante la activación de una serie de eventos que cambiarán para siempre la composición de los afectados. La comunidad de Melrose Commons tan culturalmente rica y diversa  ha demostrado que la gente puede reunirse y decidir su futuro de manera concertada con las instituciones públicas.  El éxito del modelo de colaboración utilizada en la elaboración del Plan de Renovación Urbana Commons Melrose demuestra que esta es la forma de reconstruir

El proceso de planificación para el Área de Melrose Commons surge de la visión compartida de la Ciudad de Nueva York, la ciudad del Bronx y la comunidad local.  Una visión que respeta, apoya y comprende a la actual comunidad de Melrose en la formulación de planes y políticas que aborden las cuestiones de la vivienda , el espacio abierto , la renovación de la comunidad y la sostenibilidad que son vitales para el crecimiento continuo del Bronx y su papel en la economía regional.

Inicio del movimiento We Stay!

Tras  la crisis  fiscal de finales de los 70, algunos de los barrios de Nueva York tales como  el Bronx, Harlem y la zona central de Brooklyn, sufrieron un continuo proceso de degradación y decadencia. Fueron durante más de dos décadas el paradigma de la pobreza, la marginación y la desigualdad social.  Durante los años 90 en el sur del Bronx el barrio de Melrose Commons fue el punto de mira de la especulación inmobiliaria, que planeó demoler el barrio entero pues la mayoría del suelo había pasado de manos públicas a inmobiliarias y constructoras. El plan no era otro que construir en dichos terrenos un área de viviendas unifamiliares “asequibles”.  Los pocos vecinos que tras años de abandono por parte de las autoridades locales y estatales, aún vivían en el barrio se negaron a marcharse justo cuando la inversión volvía al barrio. Liderados por Yolanda García, se organizaron y crearon la asociación We Stay!

Una de las primeras reuniones de la plataforma Nos Quedamos¡

Una de las primeras reuniones de la plataforma Nos Quedamos¡

Formada por propietarios, inquilinos, instituciones y empresarios de la zona su misión no era otra que la participar como socios en el desarrollo urbano que se estaba produciendo en la zona. La asociación junto con un estudio privado de arquitectura y el PICCED (Pratt Center for Community Development) propició la elaboración de un plan alternativo al previsto por la instituciones públicas y privadas. Las Corporaciones de Desarrollo Comunitario como el PICCED, son una de las grandes herramientas  de intervención socio-económica. Empresas sin ánimo de lucro, cuya misión es el desarrollo físico en barrios empobrecidos mediante la creación de alianzas entre diferentes tipos de actores, tales como iglesias, fundaciones… que tienen acceso a financiación, obtienen también fondos de los gobiernos municipales, estatales y federales e incluso de socios privados. Pero a pesar de todo esto, este tipo de organizaciones necesitan de la legitimación social para poder secar adelantar un proyecto de gran envergadura como es la intervención de la comunidad en los proyectos de modificación urbana del barrio donde viven.

Y como ya viene siendo habitual os planteo la siguiente pregunta:

The High Line II

En el anterior post contaba como la iniciativa de un grupo de ciudadanos se convirtió en todo un éxito a nivel económico, social y turístico. En este nuevo post me centraré sobre todo en su historia y en lo que se ha convertido en la actualidad.

Un poco de historia

La construcción de High Line comenzó en 1929, como parte del proyecto para la mejora del West Side. Fue uno de los grandes proyectos diseñados durante los años de la Gran Depresión, como medida para estimular la economía a través de la intervención del Estado en megaproyectos por todo el país.

Gran Depresión en Nueva York

Este proyecto transformaría el West Side de Manhattan, puesto que consiguió eliminar gran parte del tráfico ferroviario, gracias a la construcción de un tren elevado que proporcionaba a los trenes de las compañías un acceso eficiente a los muelles de la parte superior del piso de carga de los almacenes y las fábricas.

En el momento de la construcción de este megaproyecto, el sistema se veía como un medio de transporte futurista y visionario que conseguiría modernizar el transporte de alimentos.

Pero la producción industrial comenzó a declinar a partir de la década de los 60, ya que las empresas comenzaron a dirigirse al extrarradio de la ciudad, por lo que el megaproyecto nunca llegaría a su finalización. El avance del sistema de autopistas interestatales y el crecimiento de la industria de camiones condujeron a una disminución de la circulación ferroviaria en el High Line destinándolo a un estado de total abandono.

Fue en el año 2003, cuando se empezó a pensar cómo transformar esas vías. Para ello, se lanzó un concurso que ganaron James Corner Field Operations &Diller Scofidio+Renfro. Tras años de esfuerzo y reuniones para conseguir fondos y ayudas estatales,  comenzó  a florecer el parque, que dejó atrás el asfalto deteriorado e inauguró el lugar de moda entre personajes famosos y grandes marcas, que ubican sus tiendas estrella cerca de la estructura.

Según el NYC Economic Development Corporation la revalorización de la zona ha ido escalando en función de la inauguración de las diferentes fases de apertura del nuevo High Line. El inventario de apartamentos en las inmediaciones se encuentra en mínimos históricos, incluso hay pisos que han llegado a cambiar de dueño en menos de 17 horas. Pasear por el High Line además es desplazarse por una exposición de arquitectura viva donde las viejas construcciones que albergaban los antiguos almacenes de carne, dan paso a los nuevos rascacielos como el  Ten 23 o la nueva torre HL23 en la que los pisos se han llegado a vender por unos 13,4 millones de dólares.

Hoy el High Line es pues, no sólo el lugar de reunión de familiar sino el sitio de moda para cenar o tomar el Bruch donde los famosos  se dejan caer en alguna de las múltiples fiestas y exposiciones que se celebran para recaudar fondos para el mantenimiento de la estructura. Hay que recordar que firmas como Calvin Klein son patrocinadores de esta estructura que se ha convertido en punto de encuentro de un barrio anteriormente industrial.

La frágil realidad de Nueva York

La frágil realidad de Nueva York

El huracán Sandy puso al descubierto la fragilidad de una ciudad como Nueva York ante los desastres naturales.

Los efectos del cambio climático que ya se hacen sentir en muchas partes del globo, serán especialmente desoladores para esta ciudad. El Panel de Cambio Climático de la Ciudad de Nueva York, estima que para el año 2050 al elevarse el promedio de las temperaturas, las precipitaciones aumentarán en un 15% lo que hará que el nivel del agua que rodea a Nueva York, suba hasta los  76,2 centímetros. Teniendo en cuenta que la ciudad se encuentra bañada por tres ríos (Hudson, East River y Harlem) y por el océano Atlántico, los terrenos en los que se encuentra el Bajo Manhattan (Manhattan, Brooklyn, Queens, el Bronx y Staten Island) estarán expuestos a posibles inundaciones.

Mapa  de Nueva York con las zonas con mayor riesgo de oleaje producido por huracanes.

El bajo Manhattan supone para la región un gran centro de actividad comercial así como el lugar donde se encuentran las principales infraestructuras. Con una población de más de 800 mil habitantes, es uno de los principales destinos para los turistas con más de 4.100 habitaciones de hoteles y muchas de las principales atracciones históricas y turísticas de la ciudad. Hay que recordar que el huracán dejó a su paso 43 muertes,  400 mil evacuados sólo en Nueva York, unos 20 mil millones de dólares en pérdidas, todos los sistemas de transporte público paralizados y el cierre de las actividades en Wall Street por dos días. Con todo esto quedó demostrado que la red de telecomunicaciones y el sistema eléctrico que alimenta la red de transporte de Nueva York y a sus edificios -incluidos hospitales-, están anticuados y necesitan ponerse a la altura de los nuevos desafíos climáticos. Con estas proyecciones nada positivas, el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg lanzó el plan para “Un Nueva York más fuerte y más resistente“.

El informe que consta de 250 medidas, cuenta con un 19.500 millones de dólares. Entre las medidas publicadas, destacan las de establecer un nuevo Código de Edificación para viviendas y oficinas, un sistema de diques y dunas dobles y por último  un complejo urbano llamado Seaport City.

"La Ciudad trabajará con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE.UU. para diseñar e instalar una barrera de marea de tormenta, con puertas y diques que conectan a Newtown Creek que es navegable en condiciones no de tormenta. En el clima extremo, el cierre del sistema de barrera, mantener el agua fluya en el arroyo y la creación de un???? floodingâ puerta trasera???? en los barrios de Long Island City y Greenpoint en Maspeth.

La Ciudad trabajará con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE.UU. para diseñar e instalar una barrera contra mareas producidas por tormentas, con puertas y diques que conecten con Newtown Creek que es navegable en condiciones  de no tormenta.  Cuando el clima sea extremo, el sistema de cierre de la barrera, mantendrá el agua fluyendo en el arroyo mientras que el agua sobrante tendrá salida a través de una puerta trasera  en los barrios de Long Island City y Greenpoint en Maspeth.

Es en esta última medida en la que me detendré, en el ambicioso proyecto llamado a solucionar por completo la protección contra inundaciones en el Bajo Manhattan, un problema que sería atendido por el dique multiusos. Un dique que no solo actuaría como una barrera para proteger al Bajo Manhattan de inundaciones en caso de tormentas como el huracán Sandy, sino que también funcionaría como la base de un posible subdistrito del Bajo Manhattan.

Render del futuro proyecto de Seaport City

Render del futuro proyecto de Seaport City

Contaría  con una infraestructura resistente a tormentas que permitiría el desarrollo económico en la zona al apoyar usos residenciales, comerciales y de oficinas, proporcionando espacio al aire libre, sirviendo como infraestructura de transporte y estacionamiento. La empresa elegida para llevar a cabo el estudio de viabilidad, ha sido la holandesa Arcadis que ha trabajado en proyectos similares para clientes tales como la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey así como en Nueva Orleans, tras la inundación producida por el huracán Katrina.

Os planteo como siempre una pregunta:

El triunfo de la comunidad. The High Line (parte I)

El triunfo de la comunidad. The High Line (parte I)

Hablar de Nueva York es hablar de un crisol de culturas, reunidas en una ciudad viva. Los barrios que la componen no son sólo lugares donde vivir o trabajar.  Se han convertido en la expresión de los propios ciudadanos, una manera de presentarse al mundo y sentirlo a través de su barrio. Son pequeños pueblos dentro de una gran ciudad, en la que el individuo ya no se encuentra solo ante la “jungla de cristal” que todo lo rodea.

Vista aérea de Central Park en la isla de Manhattan

La alienación que la ciudad y el ritmo de vida postmoderno imponen a la sociedad y al ciudadano, hace que este último busque el refugio dentro de su comunidad. La misma que le provee de alimento, educación, trabajo y un lugar de esparcimiento. Es por ello que el concepto de comunidad vuelve a resonar con fuerza dentro de las grandes metrópolis como respuesta al aislamiento y pérdida de rumbo del individuo. No es raro que ahora resurjan con fuerza conceptos como asamblea, huertos urbanos, comunidades educativas, parques comunes… Todos responden a una misma pregunta. ¿La ciudad como ente superior responde a mis necesidades? ¿me hace partícipe en sus acciones y proyectos?

Estas son las cuestiones que dos vecinos del barrio de Chelsea (Joshua David y Robert Hammond)  se plantearon durante una reunión de la junta comunitaria, donde se debatía el futuro de la High Line (antigua vía ferroviaria utilizada para el transporte de alimentos dentro de la ciudad de Nueva York).

La mayoría daba por perdida esta línea de ferrocarril y abogaban por su demolición, pero ellos vieron un futuro mejor para la misma, un futuro que afectaría de forma positiva a la comunidad. Según sus propias palabras:

“Las acciones sobre la línea debían atraer nuevos negocios, residentes y visitantes, creando un ambiente donde vivir y trabajar atractivo, saludable y seguro, debiendo animar la actividad financiera e incrementar los valores inmobiliarios y generar ingresos vía impuestos”

Los dos formaron una plataforma sin ánimo de lucro llamada Friends of the High Line junto a la asociación dedicada al estudio del espacio público Design Trust for Public Space. Ambos publicaron “Reclaiming the High Line”, un estudio pormenorizado donde defendían la permanencia de la línea y abogaban por la conservación y la transformación en un espacio público abierto, que repercutiría de forma positiva en la comunidad.

Tal fue su impacto que el propio alcalde de Nueva York Michael R. Bloomberg se interesó por el proyecto y decidió apostar por él.

El alcalde Michael Bloomberg durante la inauguración de la sección 3 del proyecto The High Line

Diez años después el parque ha resultado ser un verdadero éxito, con 3,7 millones de  visitas en 2011. Ha generado la proliferación de nuevos desarrollos inmobiliarios, afectando ha afectado a los negocios (sobre todo relacionados con el automóvil y pequeñas industrias) y moradores de la zona.Este proyecto nos hace reflexionar sobre el papel que debería tomar la comunidad dentro de cada ciudad y hasta qué punto hacen falta procesos realmente abiertos que consideren a todos los agentes involucrados. En la página web de Friends of the High Line se pueden consultar las actas de diversas reuniones públicas abiertas, donde los vecinos de la zona planteaban interrogantes al equipo encargado del diseño del parque o dudas sobre el tipo de usos que debería albergar el parque.

Pero ¿qué fue y en que se ha convertido el proyecto comunitario  The High Line?  En el siguiente post seguiremos con ello y ampliaremos los conocimientos sobre este proyecto que ha marcado un antes un después en la imagen de la ciudad de Nueva York.

Y para terminar le lanzo una pregunta al lector:

La arquitectura orgánica de Frank Lloyd Wright

La arquitectura orgánica de Frank Lloyd Wright

Lo más significativo del arte moderno fue su necesidad de romper con lo anterior, con lo establecido. Supuso el rechazo de las líneas y trazos clásicos de unos artistas que se encontraban desencantados con su tiempo. Los frutos  del nuevo arte reaccionario e innovador, no encontraron su lugar en el encorsetado mundo del academicismo clásico; las obras fueron denostadas y condenadas.

Como una cruel broma del destino, el edificio destinado a albergar aquellas obras el museo Guggenheim tuvo que superar no sólo el juicio de la crítica sino las dificultades técnicas para levantar una de las mayores obras de arquitectura del s.XX.

guggenheim-museum-constructiondaniel-j--photos-of-the-new-york-guggenheim-museum-including-k1atiewl

Todo comienza con la necesidad de los Guggenheim (una de las grandes familias dedicadas a la colección y conservación de arte)  de crear un museo para albergar la gran muestra de arte que habían reunido. Ante la indecisión de Solomon Guggenheim para escoger el que será el arquitecto de tan insigne misión, será la baronesa Hilla von Rebay quién escogerá  al que por aquel el entonces sería el arquitecto más famoso del momento, Frank Lloyd Wright.

Frank Lloyd Wright junto con la maqueta del Museo Guggenheim

El afamado arquitecto conocido por aquel entonces por obras tales como La Casa de la Cascada, rechazó desde sus comienzos, la imposición del cualquier estilo imperante en la época, ya que como ferviente defensor del concepto de arquitectura orgánica(de su propia creación) sostenía que la forma de cada edificio debía estar vinculada a su función, al entorno y a los materiales empleados en su construcción. Este último siempre fue uno de los aspectos donde demostró gran maestría, combinando con gran destreza los materiales de acuerdo con sus posibilidades estructurales y estéticas.

Para el que se convertiría como una de las construcciones más influyentes del s.XX, diseñó un edificio donde el elemento más destacado del mismo era su rampa en espiral, imitando al caparazón de un Nautilus, de forma que permitía ver diversos niveles a la vez.

Forma equiangular de la concha de un Nautilo, en la que se basó Wright para el diseño de su rampa en espiral.

Respondía a una necesidad de hacer más intuitivo al visitante el recorrido a la exposición, ya que la idea era subir a través del ascensor hasta el nivel superior e ir desciendo alrededor de un patio abierto, que ofrecía la posibilidad de luz cenital y natural para iluminar todas las plantas.  Su zigurat invertido central(sirve como de distribuidor de las distintas salas conectas entre sí) lo aleja del concepto tradicional  que se tenía de un museo.

Desde el exterior, el edificio ofrece la sensación al visitante, de ser una gran cinta enrollada que destaca  por la simpleza de líneas y su color blanco, que lo hacen destacar de manera espectacular sobre el decorado de colores ocres y líneas restas formados por los edificios que se encuentran cercanos al museo.

Vista exterior del Museo Guggemheim

Posteriormente en el año 1992 se le añadió una torre rectangular que distorsiona la estructura original del edificio.

Antes y después del Museo Guggenheim tras la ampliación de 1992 realizada por Gwathmey Siegel & Associates

El edificio de rampa helicoidal que maravilló al propio Solomon Guggenheim, se encontró desde sus inicios envuelto en diversas discusiones entre el arquitecto (que siempre tuvo total libertad de creación), la propia ciudad y el mundo artístico, debido sobre todo a su contraste dentro de la retícula que forma la propia ciudad de Nueva York. Tanto fue así que el proyecto no obtuvo los apoyos de diversos artistas, que en una carta firmada y dirigida al director del museo, exponían que tanto los muros inclinados y la rampa no eran adecuados para la exposición de pintura.

La originalidad en su forma le da un carácter de monumento o escultura metropolitana, que rompe con las líneas rectas de los edificios cincundantes.

El tiempo daría la razón a esos detractores del edificio, ya que tanto las paredes inclinadas como la rampa descendente, suponen un quebradero de cabeza tanto a los comisarios de las exposiciones como a los propios visitantes.  Lo que no ofrece discusión es que la ciudad de Nueva York no sería igual, sin este ejemplo de la mejor arquitectura del s.XX que se convierte en sí misma en una obra de arte y en la que los volúmenes suponen para la ciudad un respiro en su jungla de cristal y acero.

Como siempre al final de mi post, os propongo una pequeña encuesta para saber vuestra opinión: